Hay Una Grieta Invisible En La mayoría De Clínicas Por La Que Se Escapan Pacientes Que Ya Estaban Casi Dentro.
Y no, no se tapa con masilla. Aunque no lo creas, basta con hacer unos cambios en tus presupuestos para que esos pacientes que llegan a consulta, se queden contigo
Por eso, quiero regalarte…
En mi REGALO vas a ver (entre otras cosas):
Por qué no prestar atención a los presupuestos no es inteligente. (Sin exagerar. No es nada inteligente).
La primera frase que puede hacer que un paciente lea tu propuesta con atención… en lugar de bajar como un misil al número final. (Sí, igual que hacemos todos cuando nos pasan una “factura”. Tú también). Página 5
El motivo por el cual la mayoría de personas miran los presupuestos como quien mira una multa de Hacienda. Lo ves en la página 7
En la página 9… Dónde conviene presentar el precio para que el paciente entienda lo que está pagando… antes de decidir que “es caro”. (Porque si lo haces como la mayoría, es normal que te esté yendo igual).
Por qué muchos presupuestos no se aceptan… y acaban naufragando entre dudas, comparaciones y silencios. Pagina 11
En la página 12, el detalle casi invisible al final del presupuesto que aumenta la decisión de aceptarlo. (O irse a compararte con otro).
Y en la página 14, la guinda del pastel: lo que aprendí de un trabajador ardiendo (historia real). Por fin vas a descubrir cuál es el momento exacto en el que muchas clínicas pierden pacientes que ya estaban casi dentro.
En resumen, en este regalo te voy a enseñar 3 cambios sencillos y de aplicación inmediata para que tus presupuestos dejen de empujar pacientes fuera de la clínica.
Pero una vez lo descargues, voy a escribirte todos los días para venderte productos y servicios en la misma línea… Tener tu propia consulta con pacientes que entiendan el valor de tratarse contigo, que acepten más tratamientos y dejen de ir a ‘pensárselo’ a otra clínica. Tú decides hasta dónde quieres llegar o cuando prefieres parar.
Normalmente aquí irían los testimonios. Médicos, psicólogos, entrenadores… que trabajan con pacientes diciendo lo buena que soy. Resultados. Casos de éxito. Pues no los vas a ver. Estoy trabajando con mis primeros clientes en clínicas privadas.
Pero aunque los tuviera… tampoco los usaría para convencerte. Porque el problema no es si yo soy buena. Es si tú estás perdiendo pacientes que te permitirían vivir de tu propia consulta.
Mira.
Hace unos meses, tuve esta conversación con una copywriter…
— Búscate un cursito básico para aprender fórmulas de cómo escribir para vender. No las usarás pero te ayudarán a entender cómo se hace.
¿Tiene sentido?
Si quieres que sean los pacientes quienes te eligen a ti y no al revés… NO. No tiene sentido.
NO HAY FÓRMULAS QUE VALGAN PARA ESO.
Ese mismo día, una madre con un hijo con cáncer de piel me dijo algo mucho más útil:
— Ojalá me lo hubieran explicado así desde el principio. Sin palabras técnicas. Aquel día me fui con más miedo que al llegar y nunca volví a esa consulta.
Ya está.
Eso es todo.
Puedes ser un buen médico, psicólogo, cirujano… El mejor.
Que si el paciente no entiende qué le pasa y qué va a cambiar si acepta el tratamiento, no se queda contigo.
Así de incómodo es el asunto:
Brillantes profesionales mendigando pacientes que no son suyos.
Te digo otra cosa de los presupuestos extraordinariamente buenos y es que dejan de enumerar cosas y consiguen que las personas que entraron a consulta buscando información, dejen de preguntarse: ¿Cuanto cuesta? y empiecen a pensar: ‘Vale. Aquí es.
Por eso los 3 cambios que te regalo funcionan tan bien. Y por eso escribo sobre estas cosas en mis emails.
Al final, apuntarse es sencillo, gratis y tiene un regalo. Darse de baja también (pero sin regalo).
Pero si entras, además del regalo…
Por qué no prestar atención a los presupuestos no es inteligente. (Sin exagerar. No es nada inteligente).
La primera frase que puede hacer que un paciente lea tu propuesta con atención… en lugar de bajar como un misil al número final. (Sí, igual que hacemos todos cuando nos pasan una “factura”. Tú también). Página 5
El motivo por el cual la mayoría de personas miran los presupuestos como quien mira una multa de Hacienda. Lo ves en la página 7
En la página 9… Dónde conviene presentar el precio para que el paciente entienda lo que está pagando… antes de decidir que “es caro”. (Porque si lo haces como la mayoría, es normal que te esté yendo igual).
Por qué muchos presupuestos no se aceptan… y acaban naufragando entre dudas, comparaciones y silencios. Pagina 11
En la página 12, el detalle casi invisible al final del presupuesto que aumenta la decisión de aceptarlo. (O irse a compararte con otro).
Y en la página 14, la guinda del pastel: lo que aprendí de un trabajador ardiendo (historia real). Por fin vas a descubrir cuál es el momento exacto en el que muchas clínicas pierden pacientes que ya estaban casi dentro.