No suelo caer bien de primeras.
No pasa nada.
No es importante.
Hay personas que entran en una habitación y ven muebles.
Yo veo el hueco que hay entre ellos.
Con las clínicas me ocurre igual y si tienes una, esto sí es importante:
Entro en una web.
Y no veo una web.
Veo a un paciente que acaba de marcharse.
Cojo un presupuesto.
Veo el momento en que alguien deja de tener claro que ese es su tratamiento.
Escucho una llamada.
Oigo a alguien que está a punto de colgar.
No sé cuándo empecé a hacerlo.
Supongo que, después de treinta años viendo pacientes, una desarrolla ciertas manías.
Lo que sí sé es que todas ellas tienen algo en común:
Acaban en fugas.
No de agua.
De pacientes.
Y a mí no me cuesta detectar las grietas por donde empiezan.
La primera suele ser la más evidente y la mayoría no la ve.
Igual piensas que los presupuestos no son tu problema.
Puede que no lo sean. No lo sé.
Hace unos meses, el dueño de una clínica, tampoco:
Me puso un presupuesto delante.
—Venga. Dime.
Empecé a leer.
—¿Qué buscas?
—Al paciente.
Se rió…
—El paciente ya se ha ido.
—Sí. Y aquí no encuentro ningún motivo para que quiera volver.
No volvió a reírse.
Te dije que no suelo caer bien de primeras
También los hay que no están de acuerdo conmigo.
Mira este entrenador oncológico a quien le hice un presupuesto que no utilizó y con quien hablo de vez en cuando.
Me contó que había hecho un juego durante una de sus sesiones:
—El ganador se lleva un regalo sorpresa.
—¿Qué regalo?
—Una toalla con el logo de la empresa.
—¿Para qué?
—¿Cómo que para qué? Es un regalo.
—Eso ya lo sé. ¿Qué quieres que ocurra después?
—Que le guste el detalle.
—¿Y después del detalle?
Me miró
—Que siga conmigo.
—Entonces, regálale eso; no una toalla.
—¿Como?
—Tres meses de entrenamiento contigo a un precio de cortesía.
—Hostias.
Se le cambió la cara.
Creo que acababa de echar cuentas.
—Explícame esto.
Le di mi tarjeta.
A estas alturas, si ofrecer más de tu servicio te parece vender, pero dar rodeos para que el paciente vuelva te parece más elegante, mis Emails de Guardia no te van a gustar.
Si has entendido lo de los tres meses... nos vamos a entender.
Ahora ya sabes por qué esta página se llama ‘Lo menos importante’.
Yo sé quién soy y lo que hago.
Tú sabes quién eres y lo que haces.
Lo interesante es saber si el paciente lo ve igual.
Puedes seguir preguntándote…